Zonas erógenas del hombre

Una zona erógena es cualquier parte del cuerpo que concentra un número alto de terminaciones nerviosas capaces de transmitir estimulación y placer. Por eso hay muchas más de las que se suelen citar, y por eso el mapa cambia bastante de un hombre a otro.

Se distinguen dos grupos: las primarias, que pueden conducir al orgasmo por sí solas, y las secundarias, que preparan el terreno y elevan la excitación sin llevar a él directamente.

Zonas erógenas primarias del hombre

Zonas primarias: dónde están y qué producen
Zona Dónde está Qué produce
Glande y prepucio Extremo del pene y su cara interna. Es la zona con más terminaciones nerviosas del pene. Responde a la presión y al cambio de ritmo.
Frenillo Pequeño pliegue que une el prepucio al glande, en la cara inferior. Extremadamente sensible. Un roce muy suave basta; la presión fuerte resulta molesta.
Perineo Zona entre los testículos y el ano. Presión firme y sostenida. Muchos hombres no la conocen hasta que la prueban.
Próstata Interior del recto, a unos 5 cm, hacia la pared del abdomen. Orgasmos más largos e intensos. Requiere lubricación abundante y mucha calma. Lo explicamos en el masaje prostático.
Testículos Escroto. Sensibles a la temperatura y al roce ligero, nunca a la presión.

Zonas erógenas secundarias

No son menores: sostienen la excitación y alargan el juego previo. Casi todo el trabajo de un masaje sensual ocurre aquí.

Zonas secundarias y cómo responden
Zona Cómo responde
Cuello y nuca Roce muy leve y aliento. Es de las primeras zonas que reaccionan.
Pezones y pectorales Más sensibles de lo que se suele suponer. Movimientos circulares lentos.
Labios y boca Alta densidad nerviosa; responden al contacto suave y a la temperatura.
Espalda baja y sacro Presión amplia con la palma. Relaja y activa a la vez.
Vientre e ingles Zona de transición: sube la expectación sin llegar a la estimulación directa.
Cara interna de los muslos Muy receptiva al roce ascendente y a las pausas.

Cómo se trabajan en un masaje sensual

La diferencia entre tocar una zona erógena y estimularla está en el orden y el ritmo. Un masaje sensual bien hecho empieza siempre por las secundarias, con aceite templado y presión amplia, y solo después se acerca a las primarias, alternando intensidad y pausas.

Ese recorrido completo es exactamente el del masaje tántrico y el del masaje lingam, y una versión más corta el del masaje sensual sensitivo.

Si te interesa el mapa femenino, lo tienes en zonas erógenas de la mujer.

Masaje íntimo sobre las zonas erógenas masculinas
¿Cuál es el «punto G» masculino?

Se llama así a la próstata, que se estimula a través de la pared del recto. No es una zona externa, y su estimulación pide lubricante abundante, uñas cortas y mucha calma.

¿Las zonas erógenas son iguales en todos los hombres?

No. Las primarias coinciden bastante, pero las secundarias varían muchísimo. La única forma de saberlo es probar y comunicarse durante la sesión.

¿Se pueden estimular sin llegar al orgasmo?

Sí, y es la base del tantra: expandir la excitación por el cuerpo en lugar de dirigirla a un final. En eso se centra el masaje lingam.

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